8 de junio de 2014
NUBE DE POLVO
Por Iván Dompablo
![]() |
| La pasión tiene memoria Marta Marvulli |
Me
sabe a silencio esta noche eterna, ya no circula por mi cuello tu lengua
abundante, me duele el golpe seco dentro del cerebro, las lagartijas posan sus
lenguas sobre mi pecho, desentumecidos corren trenes ligeros al olvido sobre la
noche enardecida sin decir te quiero, escapo de tus labios y tu cuerpo. Hay
hombres de saliva alimentándose con vainas de trigo y en esta demencia siento el
martirio anhelante de la ruptura de todos mis huesos, la línea de la vida se
extiende de mi mano al universo y toca tus pezones hambrientos, llueven peces
amorfos, oscuros y marchitos.
Bajo
el influjo del viaje sube una burbuja rota que desangra corazones, la canción
de la alcoba, donde se entregan dos seres, fluye como un arroyo semen entre las
flores de ceniza arrojadas al abismo, la serpiente se arrastra como dulce
melodía por mis venas, penetra en mi corazón y lo muerde, escurre su veneno —a
mis desiertos ojos les falta el bit—, la serpiente encuentra al lobo, lo
muerde, se apodera de él, el lobo reza, le ladra a un Cristo nocturno, lo
aborrece, dobla las patas, la serpiente mira a la presa, se introduce por sus
fauces y hacen una especie de rito sexual inflamado de muerte; al final no
quedan sino trozos de carne apestada y negra que infectan los sueños rosas de
los jóvenes amantes.
La
sierra eléctrica talla tus caderas de cera, cae la primera gota de sangre en el
lienzo donde pintaré tu cuerpo, he tatuado sobre tu espalda una flor de
lágrimas, sangre y saliva, recorro tu dermis especulando sobre tus puntos
cruciales. A veces caminamos juntos mientras el eco del silencio afila el
nerviosismo, gira la ruleta, pero hoy no tengo ganas de seguir bebiendo de tus
adentros la vida, puedo ver que Cristo se nos muere y me rio de su privilegio,
mientras, un dúo de pilotos acróbatas murciélagos devoran hambrientos palomas
de san Juan, huele a rojo tu sabor de labios, es la hora de hacerte el amor y
morder tu lengua hasta desangrarte para que no me mates, bailas hambrienta y
desnuda en la cima de las rocas crecidas en mi espalda, te cubres con la sábana
de polvo blanco que dibujó el torero, montada en el fénix vienes a decirme que
se le acabó la gasolina a tu Mercedes Benz rojo, pienso en decirte ¡no me jodas
con eso!, pero recuerdo tu silencio y me estrangula tu idea desquiciada de
volar en autobuses, yo creo que es mejor en trenes.
Grita
chillante la prostituta a un pájaro que se ha posado en su poste o farolito,
por el sur viene una procesión de párrocos con sus levitas al vuelo y en
pornográfica escena se enredan unos con otros bajo la nieve de limón tres equis
que abandonó el niño verdulero, ahí, una foca de hielo comienza a masticarme
las orejas que se hinchan como globos y se escapan hacia el infierno
asombrosamente amarillo, de nuevo el aroma recurrente de tu cuello se posa en
la punta de mi lengua, pienso en lo grato que pudiera ser estrangularte con
ella, romperte la quijada con las muelas y allí viene otra vez la niña
sonriente a tocarme la espalda cuando pienso en volarlos a todos en pedazos.
Desnudo,
el silencio se entumece sobre las hojas que caen al pasto y se hunden, se me
escapa tu figura y corro en busca de cinco mil deseos de abrazarte, te tomo por
la cintura quebrada y encajo mis dedos en tu vientre desterrado de dolor, tú
gozas con la engullición de cada uno y te revuelcas de risa en tu cabello que
arde como fogata de ciudad, hay un árbol gris que me dice no te vayas, yo
pienso al mirar por la ventana que hoy debería de salir a matar a cada uno de
ustedes, y al tropezarme contigo pienso que sería mejor idea hacerlo después de
que me inyectes tu veneno, se abre la puerta del corredor sombrío y nos llueven
trozos de cristal, bailamos desnudos ante la expectación del universo entero,
nos hacemos el amor y empuñamos las armas para sangrarnos las espaldas que
salpican desquiciantes gotas a sus rostros asombrados, tú eres la que entra en
mi extrañamente y soy yo el del grito y la mordida en tus hombros, escuchamos caer
a nuestros pies las monedas de plata del cuarenta y cinco, y nos ponemos el
gorro frigio en las orejas, mientras los cerdos gruñen en los templos
asombrados con la idea de un paraíso.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada
(Atom)
Categorías
- Crítica (9)
- Ensayo (9)
- Entrevista (2)
- Lengua (2)
- Narrativa (33)
- Poesía (34)
- Recomendación (6)
Colaboraciones
- Berto Naviera (9)
- César Vega (8)
- Iván Dompablo (9)
- Nidya Areli Díaz (9)
- Roberto Marav (7)
- Sofía Mares (13)
- Vladimir Espinosa (9)
- Víctor Alvarado (9)
- Víctor H. Pedraza (8)
Con tecnología de Blogger.
Lo más leído
-
Por Vladimir Espinosa Román Una de las grandes virtudes de Octavio Paz es la maestría de sus obras ensayísticas. Todas ellas ll...
-
Por Nidya Areli Díaz La muertita es una tragedia de corte político y social cuyo tópico principal son las Muertas de Juárez. El...
-
SEMBLANZA Libia Eunice Salcedo Ruiz nació en la Ciudad de México el 25 de agosto de 1971. De madre libanesa es una de las seis hijas...
-
Por Vladimir Espinosa Román La personalidad femenina que se retrata en el cuento “Los convidados de agosto” (incluido en el libro ...
-
SEMBLANZA M ó nica L öwenberg es una artista plástica contemporánea nacida en la Ciudad de México. Sus estudios en Diseño G...
-
Por César Vega Querida Samantha: Trataré de ser lo más concisa y breve al explicarte todo este asunto; en verdad te ...
-
Por Nidya Areli Díaz SEMBLANZA David García Ruiz, Alias Torlonio, nació en la ciudad de Madrid el 6 de febrero de 1964. Pasó ...
-
Por Víctor Alvarado Botas de futbol Ricardo Renedo Todo iba bien hasta que ¡tras!, se escuchó por enésima vez un pelotazo en e...
-
Por Víctor Alvarado Con este, es el quinto intento de escribir unas buenas líneas, dame dos o tres minutos y tal vez lo logre. A...
-
Por Nidya Areli Díaz Ojo por ojo, diente por diente es una obra del dramaturgo Mauricio Jiménez que se originó al adaptar la come...

0 comentarios:
Publicar un comentario