25 de agosto de 2014
TEATRO AL CUBO PRESENTA OJO POR OJO, DIENTE POR DIENTE
Por Nidya Areli Díaz
Un
reparto integrado por Miguel Flores, Brisa Rossell, Francisco Mena, Fernando
Memije, Mishell Ordóñez, Karla Rubio, Héctor Hugo Peña y Hernán Romo, va
complementado la serie de personajes que componen la obra. Allan Flores asiste
al director, Tenzing Ortega estuvo a cargo de la escenografía, Mario Marín del
Río ideó el vestuario, Víctor Manuel Colunga se encargó de la iluminación,
David Castillo hizo la producción ejecutiva y Leopoldo Novoa la creación
musical.
OJO POR OJO, DIENTE POR DIENTE
Cuando
se habla de una obra hija, una obra derivada de otra obra, hay que tomar varios
puntos en consideración. El primero es el drama original con los valores y
horizonte cultural propios de la época; el segundo es el trabajo de adaptación
con los valores y horizonte actuales; el tercero es la puesta en escena como
tal, la parte de la representación, y un cuarto punto es la experiencia
estética en donde deben integrarse todos los puntos anteriores.
Pensar
en los dramas de Shakespeare nos remonta indiscutiblemente al teatro isabelino,
a las intrigas de la nobleza, a los reinos europeos que, como en un tablero de
ajedrez, se jugaban el poder y la gloria; Medida
por medida no es la excepción. Shakespeare suele también poner el dedo en
la llaga en el tema de los valores y contravalores universales. La dignidad, la
integridad, el amor, del lado de los valores. La soberbia, la mezquindad, la
ligereza, del lado opuesto. Con la vara que mides serás medido. Es un teatro
moralizante donde los nobles, los bien nacidos, son los protagonistas. Los que
no tienen cuna son los valores; igual se enamora un rico que un miserable;
igual puede un rey ser mezquino y arbitrario que un pobre vendedor de
baratijas. Los valores universales, pues, sobresalen siempre en Shakespeare por
sobre el escenario histórico mismo.
Luego,
¿dónde transcurre Ojo por ojo? Dice
el comunicado de prensa que se trata de Tijuana y hay elementos en el vestuario
de los personajes que refuerzan la aseveración. Pero no. No me convence. Creo,
más bien, que se trata de “algún lugar de… de cuyo nombre…”; es decir, de lo
que en su caso podría ser un Macondo o una Luvina; un lugar etéreo, inexistente
pero con vida propia. El lenguaje lo refuerza. Se trata de un espacio-tiempo
inmaterial y atemporal. Tijuana sería, a mi gusto, demasiado terrenal. No hay
duda de que existen elementos del Norte de México, pero en lo terreno,
palpablemente, no cabe la escena de la obra. Pienso más en un universo con vida
propia, sujeto a sus propias reglas; un espacio enteramente fantástico.
El
ritmo es acelerado; se corretean una a otra las escenas. Es imprescindible
poner mucha atención a un drama que se compone en gran parte de una historia riquísima
en todo tipo de elementos y preceptos, con muchos personajes, con muchas
aristas, con el fin de no perder el hilo y comprender cabalmente lo que está
ocurriendo. Shakespeare es así, exige siempre toda la atención porque todos los
que ahí hablan tienen mucho que decir. Se critica una sociedad y un sistema de
gobierno que no precisamente poseen sobradas virtudes. ¿Por qué prohibir el
sexo libre o el sexo como mercancía, y no la usura, la banca…? Menuda
coincidencia de Shakespeare que encuentra con su adaptador, Mauricio Jiménez,
un país en donde se ha prohibido en varios de sus estados el uso de minifalda
en instancias públicas; en donde, en cambio, se exhiben con sobrado cinismo,
públicamente, criminales como Carlos Salinas de Gortari o La Tuta, líder del
cartel de droga de Los Caballeros Templarios.
Mario
Marín del Río creó un vestuario sui géneris. Sí, con elementos del Norte de
México: camisas a cuadros, sombreros texanos, cinturones de grandes hebillas;
pero la cosa va a más. Hablamos de un Duque; luego ¿un duque en el Norte de
México? Los personajes religiosos remiten más bien a otras épocas; quizá porque
los frailes son siempre medio atemporales, sin muchos cambios en el atuendo. Las
mujeres no hablan precisamente como norteñas, ni se les ve tan norteñas como a
los políticos. Como dice el director, hay una mezcla entre Shakespeare y los
elementos del Norte de México contemporáneo. El experimento produce muy buenos
resultados, sin menoscabo, donde se crea un universo propio de la ficción. Iluminación
y música son elementos más sobrios; menos a lo complejo. La música es poca en
realidad, los diálogos van muy por encima de la composición musical. La luz
exacta. No sobran ni faltan elementos de esta índole.
Luego,
el espectador se plantea cuestionamientos morales en función de lo que allí se
pone de relieve. Isabela es toda pureza y toda virtud pero, ¿vale más la virtud
que la vida humana? El Duque se coloca como el hombre justo que lo enredará
todo para desenredarlo después mas, ¿por qué el capricho de poner a prueba las
virtudes de un subalterno? Ángelo es un déspota dotado temporalmente de poder
pero, ¿quién es más déspota, quien le da ese poder o él que lo ejerce de manera
casi inconsciente? Claudio no hace más que lo natural, ¿qué hombre joven y
pleno no sentiría terror ante la muerte suplicando a quien fuera cualquier
intercesión a su favor? Lucio se lleva las palmas cuando pone en relieve los
puntos neurálgicos de la comedia. Se trata del bufón clásico que hará reír
poniendo el dedo precisamente donde nos duele más. Cada uno de los actores y
actrices, en fin, dan lo mejor de sí en un drama que se precipita
aceleradamente como en cascada, demandante y colérico; divertido y cruel.
La
obra dura alrededor de dos horas y media. Pero el tiempo pasa muy rápido. Las
escenas danzan una detrás de la otra con apenas unos parpadeos que llevan al
espectador a corretear la historia para que no se le vaya. Vestuario,
escenografía, música, iluminación, interpretación e historia se conjugan para
darle al espectador una puesta cuyo efecto catártico se dosifica en la risa.
Nos reímos de la estupidez humana, del absurdo del espacio-tiempo que nos toca
afrontar cada día. Nos reímos de la hipocresía de los valores desde el poder.
El poderoso condena a capricho porque puede, porque un pervertido sistema se lo
permite. Excelente, excepcional, el trabajo de equipo que desempeñan el equipo
creativo con Mauricio Jiménez.
ENTREVISTA
A MAURICIO JIMÉNEZ
¿Cuáles son las
dificultades que enfrenta el director de la obra para adaptar una puesta que
data de 1604, cuando el teatro se hacía de cierta manera, para cierto público,
con unas características de época y espacio determinadas, a un momento
diferente, un 2014 con otro público y con otros recursos?
Ahora,
el aprovechamiento de un clásico para convertirlo en parte nuestra, al cambiar
la forma estamos tratando de acercarnos a esto que nosotros llamamos realidad.
Pero, no olvidemos que lo que tenemos enfrente como hecho teatral es una
ficción y eso es fundamental. El trabajo del director está primero en analizar
y luego en interpretar. Y, en ese caso, apropiarse a todas luces del tema y de
la obra del mismo autor, para poder hacerla propia. Y para ello no pedimos
permiso. A veces caemos, a veces no; me refiero a que a veces funciona y a
veces no. En este caso, como siempre, a Shakespeare por más que lo quieras
hundir, sale a flote.
Tengo entendido que
comenzaste tu carrera con una obra de Sor Juana, esto me lleva a que, quizás,
el teatro clásico sea tu favorito, si es así, ¿por qué? O bien, ¿por qué te
gusta el teatro clásico?
Me parece que el teatro
de Shakespeare casi siempre nos remite al absurdo, ¿qué nos puedes decir del
absurdo en nuestros días?
Pues
todo. Todo. Absolutamente. Las cosas invertidas, las cosas chuecas, las cosas
al revés. Lo que vivimos no es la justicia, lo que vivimos es, exactamente,
alguien que puede trastocar, tergiversar, lo que puede ser una ley para
conformarla a su gusto y semejanza. Eso me parece verdaderamente aterrador.
El teatro actual se
constituye mucho por la experimentación. Luego, la adaptación debe tener una
dosis experimental, creo. ¿Cómo se conjugan lo clásico, Shakespeare, y lo
experimental en Ojo por ojo, diente por
diente?
¿Cómo fue el proceso de
deconstrucción y reconstrucción de los personajes? Particularmente me llamó la
atención el papel de Isabela, hay mucha Sor Juana ahí. Nos puedes hablar de
ello.
El libreto de
Shakespeare es larguísimo y hay que adaptarlo a un tiempo muy cortito; eso,
evidentemente presenta muchas dificultades, ¿esta es la primera vez que
trabajas con Shakespeare o ya lo habías hecho? Y, ¿cómo solucionas las
dificultades de espacio-tiempo?
Evidentemente está
Shakespeare, hay mucha Sor Juan ahí, ¿podrías mencionar algunos otros clásicos
que te influyan directamente en tu trabajo de dramaturgo?
Usigli,
indudablemente. Usigli, Sor Juana y Rulfo son las piedras miliarias que a mí me
determinan y me hacen ser.
Fotografías de César Vega.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada
(Atom)
Categorías
- Crítica (9)
- Ensayo (9)
- Entrevista (2)
- Lengua (2)
- Narrativa (33)
- Poesía (34)
- Recomendación (6)
Colaboraciones
- Berto Naviera (9)
- César Vega (8)
- Iván Dompablo (9)
- Nidya Areli Díaz (9)
- Roberto Marav (7)
- Sofía Mares (13)
- Vladimir Espinosa (9)
- Víctor Alvarado (9)
- Víctor H. Pedraza (8)
Con tecnología de Blogger.
Lo más leído
-
Por Vladimir Espinosa Román Una de las grandes virtudes de Octavio Paz es la maestría de sus obras ensayísticas. Todas ellas ll...
-
Por Nidya Areli Díaz La muertita es una tragedia de corte político y social cuyo tópico principal son las Muertas de Juárez. El...
-
SEMBLANZA Libia Eunice Salcedo Ruiz nació en la Ciudad de México el 25 de agosto de 1971. De madre libanesa es una de las seis hijas...
-
Por Vladimir Espinosa Román La personalidad femenina que se retrata en el cuento “Los convidados de agosto” (incluido en el libro ...
-
SEMBLANZA M ó nica L öwenberg es una artista plástica contemporánea nacida en la Ciudad de México. Sus estudios en Diseño G...
-
Por César Vega Querida Samantha: Trataré de ser lo más concisa y breve al explicarte todo este asunto; en verdad te ...
-
Por Nidya Areli Díaz SEMBLANZA David García Ruiz, Alias Torlonio, nació en la ciudad de Madrid el 6 de febrero de 1964. Pasó ...
-
Por Víctor Alvarado Botas de futbol Ricardo Renedo Todo iba bien hasta que ¡tras!, se escuchó por enésima vez un pelotazo en e...
-
Por Víctor Alvarado Con este, es el quinto intento de escribir unas buenas líneas, dame dos o tres minutos y tal vez lo logre. A...
-
Por Nidya Areli Díaz Ojo por ojo, diente por diente es una obra del dramaturgo Mauricio Jiménez que se originó al adaptar la come...
0 comentarios:
Publicar un comentario