23 de diciembre de 2014
LO QUE QUISISTE SER
Por Sofía Mares
El siguiente
texto es una invitación para acercarse a uno de los más importantes escritores hispanos
de la segunda mitad del siglo xx.
José de la Colina nacido en Santander España en 1934, radicado en México desde 1940.
No mencionaré nada más de su biografía, solo deseo lanzarles esta provocación, “Ven
caballo gris”, escrito en 1959, publicado en La tumba India por la Universidad Veracruzana.
¿Por
qué fingimos confusión, hasta acabar con la razón?
En
fin no sé cómo decir, que todo ha vuelto a ser normal,
solo
sí sé que no eres ya, lo que quisiste ser (...)
Veo
tus brazos que han llevado, mil adornos sobre su piel
y
han olvidado hasta que fueron una historia de amanecer
y
tú, en función de relucir, dejas la magia humana y vas
a
interpretar otro papel, fingiendo para diferir.
No
sé si es desesperación o humilde ya resignación
en
fin no sé cómo llamar a esa versión de un pavorreal
solo
sí sé que no eres ya, lo que quisiste ser.
Silvio Rodríguez
Los deseos
pueden llevar a diversas situaciones, al placentero gozo de su realización, al
desencanto o a la frustración, entre otras. Todo dependerá de: 1) que se
realicen, 2) cómo se realicen, 3) que no se realicen; en este último caso,
puede dejar al individuo en una profunda crisis existencial.
Pertenencia,
identificación, vida significativa, compañía, libido, juventud perenne, son
algunas de las cosas anheladas por el ser humano. El solo hecho de desearlas,
representa el motivo de la existencia; la tenacidad por alcanzarlas es la
excusa para continuar en este mundo; pero siempre llega el momento, al hacer un
balance, en que no queda más que aceptar la imposibilidad de alcanzar algunos
sueños, otros permanecerán, no se dejarán morir. Habitarán en la mente, como
sueños o deseos pendientes.
Para Benjamín,
el sueño inagotable es su Caballo gris,
del que espera constantemente su llegada, o su regreso. Aparece por primera vez
cuando Benjamín lucha en la Revolución, por breves instantes el caballo llega y
se va. De lo que bien se puede suponer que su vida de revolucionario fue
ilusoria, de hecho lo menciona más adelante “aquel viejo loco magnífico que
había peleado o creído pelear por todo México y ahora defendía cuatro paredes y
un techo como si eso fuera México para él”.[i] José de la Colina alude con esto a la
tenacidad de este hombre por trascender su vida, defendiendo un país, o un
hogar. De las apariciones posteriores del Caballo
gris, es claro que fue en sueños.
Otra de las
representaciones del Caballo gris, es
el deseo carnal (¿amor?) mediante el breve encuentro con la joven de dieciséis
años, que en una noche “la hizo su vieja” y “pasaron la noche haciéndose el
amor” —como evento principal— y los episodios de las revistas de bañistas y el
avistamiento de la vecina mientras se desnuda: “Ven y relincha caballo gris”, evocando su virilidad.
Seguramente las
exigencias de vida para el hombre —y con esto me refiero al género— sean
precisas, contundentes y definitivamente diferentes de las impuestas para las
mujeres. Estoy especulando —incluso exagerando— pero pienso en las virtudes que
debía desarrollar un varón en épocas remotas: una vida honorable (sea como sea
que se entendiera esto), lo que incluiría para nuestro personaje Benjamín,
haber participado heroicamente en la Revolución; formar una familia a la cual
proteger, proveer y defender; llegar a la vejez con posesiones suficientes para
heredar a su progenie. Todo esto con la finalidad de trascender.
Pero Benjamín,
nuestro personaje, no cumplió la misión, no vio llegar a su Caballo gris, no fue lo que quiso ser.
Benjamín
esperaba el sueño tenazmente para ver llegar a su Caballo gris, nunca deja de desear, pero tampoco deja de esperar y
se gasta la vida esperando, como lo dice el autor puntualmente: “Lo malo de los
hombres es que usamos la vida en esperas”.[ii]
Otra de las
alusiones posibles del Caballo gris
para Benjamín, es la muerte. Ante las circunstancias de no haber tenido una
vida realmente significativa, del inevitable paso del tiempo —implacable
verdugo de la juventud y la vitalidad— solo queda esperar con resignación la
muerte: “y durante toda la noche el caballo gris con manchas negras estuvo
chapoteando en la sangre de su corazón”.[iii]
La muerte que
puede significar el más grande anhelo para quien ya agotó asuntos pendientes,
para quien decide abandonar la lucha o para quien simplemente ya no encuentra
ningún sentido a la vida.
Solos llegamos, solos andamos y solos nos vamos de
este mundo. La soledad tiene gamas infinitas. La de Benjamín, definitivamente
es una soledad a la que está condenado por lo que no fue, por los deseos no
logrados. Sin embargo no lo aniquila su condición. Lo va desgastando
lentamente, al paso del tiempo, ante el abandono que él mismo se ha impuesto al
permanecer en un edificio viejo, a punto de ser demolido; por el apego a sus
recuerdos, a su pasado.
Pero su Caballo
gris, vitalidad, fuerza, juventud, deseos, es la única constante que lo lleva
a la vejez, para finalmente, esperar la muerte como único asunto pendiente.
“Ven caballo gris”, resume perfectamente la
significación del caballo como figura retórica en el resto de los cuentos. Aquí
contiene sus matices más representativos, sin ser imprescindible su lectura para
la de los demás textos. Además constituye una interesante reflexión del hombre —ser
humano— como individuo. Es importante retomar y promover la lectura de este
tipo de cuentos para llevar a los más jóvenes a la reflexión de su existencia,
a reconocerse como individuos para poder establecer después relaciones más
sanas con su entorno. Comprender los mecanismos que nos llevan a actuar como
actuamos, facilita la empatía con las demás personas con quienes convivimos,
superficial o íntimamente.
Obra
consultada
Colina, José de la, “Ven caballo gris”, en La tumba india, Xalapa: Universidad Veracruzana,
1984.
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