4 de mayo de 2014

CELDA


Por Víctor Alvarado 


Celda
Hugo Enrique Quintero Soto
Hay una celda perpetua
grandiosa
invisible,
una que es tuya y que es mía,
hecha de alambre de púa,
de tibio acero,
de cera y arcilla. 

Entras en luna, sales,
llora, llora,
despierto de día. 

Esa de barras de fierro,
encierro,
de olvido y de cuento. 

Es una celda tan suave, tan dura,
todos entran,
viven al vuelo,
nadie sale para salir huyendo,
pagan por su sufrimiento
venden joden, joden compran
y siguen jodiendo. 

Una celda es tu cuerpo,
tu aroma implacable,
tu gusto de cielo. 

Otro mundo se escurre,
el sudor y tu aliento suplican,
más, más,
otro dolor, otro segundo. 

Una ofrenda de cuero, espacio vacío y lleno,
noche de noches de duelo. 

Hay una celda de mientes y mientes,
un lugar apartado,
un distante suplicio,
un placer infinito, iracundo. 

La nostalgia es,
muere,
y revive segundo a segundo. 

Deseas escapar,
no puedes.
Te vas a largar,
no quieres. 

Hay una celda encerrada en lo oscuro.
Dame,
quiero entrar. 

Ven,
pasa,
por aquí es el futuro.
 

Categorías

Con tecnología de Blogger.

Lo más leído


Otros sitios recomendados: